País minero o país rico
No existe país que se haya hecho rico solo exportando materia prima con altos niveles de productividad. La estrategia de sustentar nuestro crecimiento en la explotación de recursos naturales no es sostenible a largo plazo, ya que depende en gran parte de factores que no podemos controlar como los precios internacionales, nuevos descubrimientos de yacimientos o de que no aparezcan sustitutos artificiales para los usos de las materias primas que exportamos. Se debe considerar también, que este sector exige muchas veces un trato preferencial con concesiones por parte del gobierno para cubrir los riesgos de expropiación de la operación. Por otro lado, su desarrollo depende en gran medida de inversión extranjera por lo que buena parte de las ganancias no se quedan dentro del país. Asimismo, es un sector cuya capacidad de dar empleo masivo es muy limitada por las características de sus operaciones que se basan fundamentalmente es el uso de maquinaria. De esta manera, el impacto social de este motor de crecimiento es limitado y tiende a producir grandes desigualdades, conflictos políticos y con el tiempo un aumento del riesgo de expropiación. Lo que a su vez provocará un aumento en las concesiones, lo que incrementará el riesgo político…y así un círculo vicioso difícil de corregir.
En los últimos años hemos visto con esperanza como ha emergido
un nuevo sector moderno dentro de nuestra economía, un rubro con mucho
potencial que ha multiplicado sus exportaciones en los últimos años, se trata
de la agricultura no tradicional. Si bien es cierto que es un desarrollo positivo,
su aporte debe tomarse como un paso intermedio dentro del proceso de diversificación
productiva, ya que su capacidad de arrastre del resto de la economía es limitada.
No tenemos ningún ejemplo de países que se hayan desarrollado con éxito solo mediante
la diversificación de la agricultura. Dado que actualmente el grueso de la
fuerza laboral se encuentra en zonas urbanas es inviable sustentar el
crecimiento en un sector que se encuentra fuera de estas.
Un país se hace rico produciendo y exportando lo que otros países
ricos producen y exportan. Países desarrollados exportadores de materia primas como
Australia, Canadá, Nueva Zelanda o Noruega tienen un nivel de sofisticación en sus
exportaciones a la par del de otros países avanzados. El patrón de especialización
de una economía determina su crecimiento a futuro, por esto el gobierno tiene
un rol importantísimo en la reconfiguración de la estructura productiva. Todos
los países exitosos siguieron políticas activas para potenciar la rentabilidad
de sus industrias modernas, pero siempre respetando la estabilidad macroeconómica.
Para entender mejor cómo funciona el comercio internacional
hay que aclarar que un país no funciona como una empresa en el sentido de que
si no es competitivo acabará quebrando y saliendo del “negocio”. Si un país no
hace las cosas bien y pierde mercados no quebrará solo se verá forzado a
cambiar el rango de productos que ofrece a nivel internacional y siempre encontrará
compradores así su nivel tecnológico y calidad sean inferiores a otros
similares. Y aunque nuestros socios comerciales tengan mayor productividad el
comercio en la mayoría de casos será beneficioso para nuestros ciudadanos. Sin embargo,
sobre esto haremos algunas precisiones luego.
Pero que significa ser competitivo en el sentido de un país, pues es una forma mas refinada de expresar que es más productivo. ¿Y cómo puede competir un país menos
productivo con otro que lo supera en todos los sectores? bueno exportando aquellos
productos donde las desventajas de productividad sean las menores, usando términos
más académicos un país debe exportar productos donde tenga “ventajas comparativas”
a pesar de no tener ninguna ventaja absoluta [1].
Como ejemplo imaginemos que solo Peru y EEUU participan
del comercio internacional y que solo hay dos tipos de productos: autos y espárragos,
además que solo se utiliza mano de obra y no capital para elaborar cada uno.
EEUU es mas productivo en ambos productos, pero tiene menor ventaja en la producción
de espárragos:
Para que Peru pueda venderle alguno de estos productos a EEUU debe cerrar la brecha de productividad pagando salarios más bajos. En un rango que va desde el 25% (1/4) del salario de EEUU para los autos hasta el 67% (2/3) para los espárragos (si es salario es menor al rango ambos productos serían más baratos de producirse en Peru). Ahora consideremos que el salario en EEUU es solo el doble del salario en Perú. Entonces si consideramos que por producir tres espárragos en EEUU se paga un salario $20 en el Perú producir la misma cantidad costara $15. Por tanto, sería más barato para nosotros producir espárragos y exportarlos, en cambio en EEUU será mas barato producir autos. Si los precios son proporcionales a los costos una unidad de espárragos costará $5 en Perú y se podrá intercambiar por un auto que requiere un cuarto de trabajo en EEUU. A pesar de competir sobre la base de menores salario convendría hacerlo puesto que podemos intercambiar una unidad de espárragos por un auto y nos quedaría uno extra. En cambio, en ausencia de comercio producir un auto nos costaría dos espárragos.
Esta es la teoría sobre la que muchos economistas sustentan
su respaldo irrestricto al comercio internacional. Bajo el ejemplo expuesto es
claro que la apertura económica difícilmente perjudica el nivel de vida de un país,
sino todo lo contrario. Sin embargo, también
existe un lado oscuro puesto que hasta ahora no hemos tomado en cuenta los efectos sobre
la distribución de los ingresos dentro del país y la reducción del potencial de
crecimiento a largo plazo. Si otros países establecen políticas de apoyo a su
sector exportador de alta tecnología es casi seguro que con el tiempo establecerán
una ventaja competitiva en ese rubro limitando nuestras posibilidades de participar
de esos mercados. Por tanto, nos quedaremos limitados a la exportación de espárragos,
materias primas o compitiendo sobre la base de salarios bajos. Y como hemos
visto así no resolveremos los problemas del empleo urbano. Pero eso no es todo,
si está pérdida de competitividad afecta al sector industrial nuestras
oportunidades de seguir creciendo se pueden verse mermadas, ya que este rubro
tiene características especiales que aceleran el crecimiento económico de un país.
Históricamente el sector industrial fue el que permitió por
primera vez el crecimiento sostenido de la productividad en Europa y Estados,
lo que resultó en la división de la economía mundial en países ricos y pobres.
Fue nuevamente la industrialización la que permitió que un número relativamente
menor de naciones asiáticas se pusieran al día y alcanzaran el estatus de desarrolladas:
Japón a partir de finales del siglo XIX, Corea del Sur, Taiwán y algunas otras
después de la década de 1960.
El sector industrial específicamente el exportador trae grandes
beneficios al desarrollo económico por varias razones: En primer lugar, es
intensivo en mano de obra lo que le permite absorber grandes cantidades de
trabajadores de otros sectores con menor productividad (como el agrícola o el informal).
Segundo, no requiere de trabajadores con altos niveles de educación ni experiencia.
Tercero, al integrarse en las redes de producción global, facilita la
transferencia y adquisición de tecnología, lo que permite que rápidamente converja
a los niveles productivos de los países avanzados elevando por consiguiente el
nivel de los salarios que puede pagar. Cuarto, genera un mecanismo de difusión de
conocimiento ya que los trabajadores pueden, luego de un tiempo, ser
contratados por otras empresas o crear sus propias firmas enseñando a otros lo
aprendido reforzando así la industria, además genera un mercado de proveedores especializados
que tendrá que adaptarse al ritmo del mercado internacional. Quinto, no
enfrenta las limitaciones de demanda de un mercado interno de consumidores con
bajos ingresos, puede expandirse sin restricciones. Por todo esto el sector industrial exportador
es una especie vía rápida para llegar al desarrollo.
Por esto la idea benigna de que los patrones de comercio
internacional se deben establecer solo de acuerdo a las dotaciones de recursos
dadas naturalmente a cada país no tiene sustento en la experiencia histórica de
los países ricos. La ventaja comparativa en una industria también puede ser también
creada deliberadamente y lo es en la mayoría de productos de alta tecnología. ¿Cómo?
Estimulando a los empresarios a invertir e incursionar en nuevos proyectos y
sectores, descubriendo nuevos productos que se puedan elaborar eficientemente.
Si las ventajas comparativas son creadas exógenamente entonces
bajo ciertas circunstancias podemos perder industrias que de otra manera hubieran
florecido y prosperado con el tiempo. Los países que se han industrializado han
alentado directamente el descubrimiento de estas ventajas comparativas mediante
políticas que elevan los beneficios esperados de las innovaciones. Esto
claramente está sujeto a las capacidades del aparato estatal para ejercer
liderazgo sobre el sector privado, aunque lamentablemente en muchos casos han
terminado haciendo más daño que dando beneficio. No obstante, existen ejemplos
de cómo hacerlo bien.
En Asia durante las décadas de 1960 y 1970 los gobiernos
proporcionaron a sus empresas tanto la promoción como una correcta disciplina. En
este aspecto, la política industrial de América Latina fue laxa por diversas
deficiencias. Durante esos años aquí hubo mucha promoción, pero muy poca
disciplina. En cambio, en la década de 1990, América Latina tuvo una disciplina
considerable (mercados competitivos y libre comercio) pero escasa promoción.
En el Perú la migración del campo a la ciudad ha sido constante desde los años sesenta. Al inicio y hasta mediados de los setenta una buena parte de esta fue absorbida por el sector manufacturero cuya participación en el empleo y en la producción se elevó. Luego de esta época fue el sector servicios el que empezó a absorber el trabajo extra proveniente de la migración. Sin embargo, su participación en el PBI se ha mantenido en el tiempo lo que indica que su productividad relativa se ha reducido, seguramente como consecuencia del crecimiento de la informalidad.
Esto contrasta fuertemente con China y Corea del Sur, donde
alrededor de un tercio del PBI proviene de la manufactura. La recomendación
política clave es que los gobiernos deben desempeñar un papel activo en el
fomento del crecimiento y la transformación industrial, el espíritu empresarial
y la inversión en nuevas actividades, pero asimismo eliminar las empresas y
sectores improductivas que no cumplan con las metas.
La gran mayoría de los países que experimentaron tasas de
crecimiento excepcionales durante al menos tres décadas son aquellos que
experimentaron una rápida industrialización. El hecho de que las economías más
exitosas del mundo durante los últimos tiempos hayan prosperado implementando políticas
que se asocian más comúnmente con el fracaso es algo que no se puede descartar fácilmente.
El laissez-faire no parece ser la solución óptima en todas las circunstancias.
Por el contrario, muchos de los auges recientes del
crecimiento parecen haber sido impulsados por entradas de capital, transferencias externas, o auges
de las materias primas, lo que genera dudas sobre su sostenibilidad. El auge de
los recursos naturales magnifica las consecuencias desindustrializadoras que
tiene el comercio en países con ventaja comparativa en productos primarios,
puesto que incentiva la inversión hacia actividades extractivas y, al generar
divisas, produce la apreciación del tipo de cambio lo cual encarece las nuestras
manufacturas en el mercado internacional. Por esto quizá el escenario actual,
de menores precios internacionales de nuestras exportaciones primarias, sería
el escenario ideal para diseñar nuevas políticas de fomento al sector exportador
moderno.
El proceso de desarrollo implica un flujo de trabajadores
del sector agrícola hacia las zonas urbanas y este debe ser absorbido por sectores
modernos, si estos no están en capacidad de dar buen empleo pues el crecimiento
tendrá un impacto social reducido con el consiguiente estancamiento de los
salarios y aumento de la informalidad.
A pesar de esto sin embargo aún es posible crecer a tasas
moderadas mejorando la educación y las instituciones, pero la vía rápida del desarrollo
por medio del sector manufacturero exportador al parecer se nos escapó de las
manos. Por ahora, solo nos queda esperar otro boom minero para tener tasas de
crecimiento excepcionales.




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