Los Economistas del Ketchup y las Pensiones

 


Cuando se iniciaron los sistemas de pensiones funcionaban más como un seguro para la vejez: si llegabas a los 65 años se te paga una pensión, financiada con aportes de los jóvenes. No había problemas con la sostenibilidad existían recursos, poco llegaban a esa edad y había muchos jóvenes que aportaban. La pirámide poblacional tenia base ancha y punta estrecha (muchos jóvenes, pocos viejos). Las pensiones podían cubrir buena parte del salario y la mayoría podía beneficiarse.

Los tiempos cambiaron, hoy en día muchos tendremos la suerte de disfrutar de una vejez larga y feliz. Al mismo tiempo la cantidad de hijos por familia se ha reducido en gran medida. Por tanto, las pensiones presentan nuevos desafíos a futuro: sostenibilidad fiscal, cobertura poblacional y tasa de reemplazo de los salarios.

Para superar estos problemas se debe propiciar una transición hacia sistemas mayormente sustentados en el ahorro individual. No obstante, existen muchas formas de hacerlo lo que da lugar a gran número de preguntas, ¿Qué sistema puede garantizar una pensión justa? ¿Un fondo colectivo seria un robo? ¿La gestión puede ser público-privada? No puedo entrar en detalles de la organización de un sistema provisional eficiente porque no es mi especialidad. Sin embargo, puedo dar una pequeña exposición sobre una pregunta especifica ¿Es cierto que el sistema privado siempre es el más eficiente?

En primer lugar, hay que dejar en claro que para un liberal no importa si un mercado monopólico u oligopólico (pocas firmas ofreciendo un servicio) es gestionado por empresas públicas o privadas igual será ineficiente, uno en la gestión y el otro en los precios que pagan los consumidores. Lo importante es generar competencia.

El respaldo de muchos economistas por los mercados libres nunca fue porque estos fueran perfectos sino porque el control estatal, especialmente en los mercados financieros, daría resultados mucho peores. Sin embargo, con el tiempo esta premisa devino en la conclusión de que los mercados financieros eran inherentemente estables y eficientes, que las acciones y otros activos siempre tenían el precio justo. No había nada en los modelos económicos que sugiriera la posibilidad de burbujas, malas inversiones, y crisis financieras. Los economistas financieros creyeron que seria plenamente seguro poner el futuro de un país en un lugar sobre el cual Keynes dijo alguna vez: “Cuando el capital de un país se convierte en producto de las actividades de un casino, es probable que el trabajo este malhecho

Con el tiempo la visión despectiva de Keynes de los mercados financieros como un "casino" fue reemplazada por la teoría del "mercado eficiente". Los economistas financieros aceptaron esta teoria porque daba buenos resultados, era elegante y habian buenos sueldos en el sector. Sin embargo, la evidencia estadistica que la soportaba era bastante restringida. Imaginemos que algunos economistas desean estudiar un mercado en particular digamos el del kétchup. Los economistas generales adoptarán una visión amplia sobre los fundamentos que determinan el precio y las cantidades vendidas en este mercado como el costo de los tomates, salarios y productos sustitutos. Sin embargo, para otro grupo los únicos datos confiables para el análisis serán los precios de su propio mercado. Larry Summers, economista de Harvard, alguna vez se burló de los profesores de finanzas con esta metáfora llamándolos los "economistas del kechup" los cuales "demostrando que dos botellas de un cuarto de kétchup se venden exactamente por el doble de una botella de un cuarto de kétchup" pueden concluir que el mercado es perfectamente eficiente.

Al igual que sus pares del ketchup los economistas financieros rara vez se plantean preguntas sobre si el precio de un activo tiene sustento en variables del lado real de la economía como las ventas o las ganancias. Solo calculan los precios “correctos” comparándolos con precios de otros activos similares. Menos admirable es su creencia de que todos los riesgos pueden estimarse sobre la base de un conjunto de ecuaciones matemáticas usando una cantidad mínima de datos y reduciendo el resultado a un simple número, cuando esto solo debería ser el punto inicial para un análisis más exhaustivo. Asimismo, a nivel del desempeño de los ejecutivos financieros las planas gerenciales siempre tendrán incentivos para tomar decisiones que se traduzcan en grandes bonos de fin de año, pero no necesariamente en rentabilidad de largo plazo para el aportante sin medidas regulatorias explicitas.  

En resumen, la creencia en mercados financieros eficientes ciega a muchos, si no a la mayoría de los economistas, ante el surgimiento de las burbujas financieras y mala decisiones de inversión. Muchos inversionistas del mundo real se parecen muy poco a los agentes racionales de la teoría del mercado eficiente: están sujetos a comportamientos de rebaño, pánicos injustificados y tendencias a tomar demasiados riesgos.  Incluso aquellos que actúan de manera más racional, los llamados a equilibrar las fuerzas del mercado en tiempos de crisis, no tendrían la solvencia suficiente para poder hacerlo cuando los mercados se vuelven altamente inestables. En términos prácticos, si escucha a un economista solo hablar positivamente del mercado financiero, quizá su análisis no sea absolutamente neutral y en vez de defender el libre mercado, en cambio, este defendiendo el interés de algún grupo económico.

Según un reciente estudio publicado este año con el esquema de comisiones actuales terminaremos pagando a las AFPs un 25% de los fondos acumulados hasta los 65 años. Uno de cada cuatro soles que ahorremos iran a los bolsillos de los administradores sin ninguna exigencia explícita en términos rentabilidad. Como ahora podrán seguir recibiendo jugosas primas y bonos por su desempeño así las ganancias para los fondos sean mínima o inexistente. Por supuesto, que esta información no se divulga con la misma prisa y vigor que las críticas a la ONP y al Estado. Aquí toca insistir con en el fin de este articulo: Un monopolio u oligopolio son igual de ineficientes para los consumidores así sean públicos o privados. Generar competencia o implementar una buena regulación es lo principal para beneficiar a los usuarios.

Finalmente hay que tener en cuenta que si pretendemos vivir 20 años o más luego de jubilarnos habiendo ahorrando solo entre el 10% y 15% de nuestro salario durante los 30 años previos, las pensiones en cualquier tipo sistema serán solo una fracción reducida de lo que hayamos ganado en nuestra vida laboral. Entonces tendremos que buscar algunas otras opciones para elevar el monto de las pensiones como son: elevar el ahorro, trabajar años adicionales o financiarlas con impuestos o aportes de los jóvenes.

Si piensa que las pensiones están absolutamente aseguradas en un sistema privando con poca competencia piénselo dos veces. Sin duda el sistema público ha tenido pésimas gestiones anteriores, pero durante los últimos años su desempeño se ha vuelto más eficiente. Por tanto, ya que no existe el sistema perfecto, lo que siempre debemos exigir es una buena regulación, mucha competencia para elegir la mejor opción para nuestras pensiones y tratar de diversificar los ingresos para la vejez.

 
 

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