Que la suerte este de nuestro lado
El último reporte del Banco Central nos ha mostrado un panorama desolador: El PBI se contrajo un 30% el segundo trimestre de este año en comparación con el mismo periodo del 2019, un resultado que nos coloca como el país con peor desempeño económico a nivel mundial en este periodo. Asimismo, el empleo en Lima se redujo en 40% en el ultimo trimestre mientras que la tasa de desempleo subió “solo” al 16%.
Usted notara que algo no cuadra en las cifras y tiene razón porque existe lo que los economistas llamamos desempleo oculto. Para explicarlo primero debemos indicar que un desempleado es aquella persona que buscar trabajo, pero actualmente no lo tiene. Por tanto, si alguien ha dejado de buscar empleo porque considera que en la situación actual no lo va encontrar entonces no cuenta como desempleado para fines estadísticos. A esta persona se le considerara un desempleado “oculto” alguien que probablemente este ayudando en las labores del hogar mientras trata de crear algún nuevo negocio que le permita generar ingresos en estos difíciles momentos. Esto explica porque la tasa de desempleo no haya subido a los niveles de otros países.
Ahora bien, revisando estas cifras es algo terrible que se haya dejado a millones de personas a su suerte en una situación donde se necesita más que nunca protección social. Han pasado más de cinco meses desde que la pandemia llego al Peru y solo se han dado algunos bonos mal llamados universales dirigidos a diferentes grupos de la población, combinado con un solo mes de subsidio de planillas con un monto mínimo. Todo esto es muy grave, cada familia se las esta arreglando sola hasta que les alcancen los ahorros o terminen contagiándose por salir a tratar conseguir el dinero para sostenerse. Otros están echando mano a sus fondos de jubilación quedando desprotegidos a futuro. Las AFP no han entendido que en el fondo la población esta pidiendo apoyo y lo que deberían hacer es exigir al Gobierno que ayude directamente con transferencias de dinero. Se puede entender que repartir los bonos haya sido complicado dada la escasa bancarización de la economía, pero sostener empleos en empresas formales era mucho mas factible y sencillo de implementar. Sin embargo, solo se realizó una vez y para un rango muy bajo de ingresos.
Quizá muchos consideren que es así como la sociedad debe funcionar ¡cada uno debe arreglárselas solo! Pero para formarse una mejor idea siempre es bueno ver otros ejemplos: EEUU implementó un paquete de ayudas a sus ciudadanos por aproximadamente el 10% de su PBI que incluye bonos directos, ampliación de los pagos del seguro de desempleo, postergación de los pagos de préstamos estudiantiles, etc.
Para darnos una idea de los montos el salario mínimo de EEUU es de $1120 al mes y el salario promedio mensual es alrededor de $4300. En el caso del bono, el monto base fue de $1200 y por cada hijo hasta la edad de 16 años se hizo un pago adicional de $500. Las personas solteras con ingresos hasta $75000 al año recibieron el bono completo, parejas casadas sin hijos con ingresos hasta $150,000 recibieron dos bonos ($2400). Y los contribuyentes que sean jefes de familias recibieron el bono completo si tenían ingresos hasta $112000 al año. Los pensionistas también fueron incluidos. Luego el monto disminuía con ingresos más altos hasta un determinado nivel donde se deja de percibir la ayuda. Para aplicar a este bono del gobierno solo se debía ser aportante a la Seguridad Social la versión americana de nuestro sistema de pensiones. La diferencia salta a la vista, en nuestro país los aportantes a las AFP y ONP no han recibido ayuda alguna en la mayoría de casos, entonces es comprensible que las propuestas de un Congreso irresponsable para liberar aportes y devolver fondos que no existen tengan acogida entre la población ¿De que sirve ser formal si no recibo ningún apoyo cuando lo necesito?
Por el lado del seguro de desempleo, en EEUU cada Estado se
encarga de su administración cobrando los impuestos correspondientes de las
planillas de las empresas. Este cubre entre un 40% a 45% del salario del
trabajador. Bajo el paquete de estímulo del Gobierno se dio un incremento de
$2400 mensuales (por cuatro meses) para cubrir totalmente un sueldo
promedio americano ($4300). El programará ha sido extendido hace unos días, aunque
con un monto menor. Igualmente, el seguro cubre en los siguientes casos: si eres
diagnosticado con covid-19, si alguien de tu familia fue diagnosticado y debes
cuidarlo, si no tienes con quien dejar a tus hijos o un familiar enfermo para
salir trabajar, si la cuarentena impide que trabajes o si la empresa donde laborabas
tuvo que cerrar, si por tu condición de salud debes quedarte en casa, etc. La protección
del seguro fue ampliada de 6 a 10 meses con los fondos brindados por el gobierno
americano.
Por último, se implementó un programa de préstamos especialmente dirigido a pymes los cuales podían ser convertidas en subsidios (no reembolsables) si es que se usaban para mantener la planilla.
Como vemos las ayudas llegaron a un amplio rango de población no solo los más vulnerables, esto tuvo como fin dar alivio y también mantener la demanda y evitar que la economía colapse. En el Perú en cambio se está buscando erróneamente focalizar en extremo reduciendo así el impacto del estímulo y generando una caída estrepitosa de la producción. Para que no se pierdan más empleos se debe mantener en la medida de lo posible el consumo que es el principal motor de la economía. Para esto tenemos que sostener los ingresos de la población, sin embargo, no se está ejecutando medida alguna. Algunos se preocuparán por el aumento de nuestra deuda, no obstante, deben saber que el promedio de deuda de los países desarrollados con respecto a su PBI era del 83% antes de comenzar la pandemia. En el Perú en julio ha llegado apenas al 30% y si dejamos que el PBI siga cayendo aumentara así no nos endeudemos, así que esta preocupación no tiene razón de ser.
Con respecto a Reactiva este no fue un programa para salvar empleos sino para evitar quiebras masivas de empresas por problemas de liquidez (efectivo para pagar deudas de cortos plazo). Si hubo empresas que usaron parte ese dinero para mantener empleos en buena hora. Pero para que los empleos se conserven las empresas deben sobrevivir, adaptándose a una nueva situación con menor demanda ajustando sus gastos en consecuencia. Esto implica, sin duda, tener que tomar la decisión de reducir su personal y realizar despidos plenamente justificados. Por tanto, lo único que puede salvar el empleo son las transferencias o subsidios a las planillas de las empresas. La suspensión perfecta, por otro lado, solo ayuda a las empresas, pero deja sin ingresos al trabajador y como el gasto de uno es el ingreso de otro, al final todos sentiremos el impacto de las pérdidas de empleo.
Para entender mejor como se debe sostener el consumo debemos notar que este no solo depende del ingreso actual sino de lo que uno proyecte que ganara en un plazo próximo de tiempo. Los economistas tenemos algunas suposiciones un poco extremas donde consideramos que el consumo depende del valor presente de todos los ingresos futuros esperados (o simplemente cuanto piensa uno que va ganar a lo largo de su vida laboral), lo que facilita el análisis teórico sobre el comportamiento del consumidor. Sin embargo, en la realidad los seres humanos reaccionamos más al corto plazo. Así que consideremos que el consumo depende del ingreso que uno espera tener durante el año en curso, entonces si espero que este se reduzca en un 40% en los próximos 6 meses seguramente tratare de ajustar mis gastos en consecuencia y un bono de un mes no cambiará en nada mi decisión de ahorrar y, por tanto, no tendrá efecto importante en evitar la caída de la producción. En cambio, si se garantizan bonos por los próximos 6 meses si podemos aumentar el consumo actual puesto que mis ingresos esperados se mantendrán.
Se debe considerar también que los empleos se recuperarán más lentamente que la producción, existen varios factores que explican esto. Primero, cada año miles de jóvenes acaban sus estudios y están listos para ingresar a la fuerza laboral lo que elevara la presión sobre la creación de empleo. También cada año la economía tiene aumentos en la productividad ya sea por que los trabajadores actuales ganaron experiencia o se implemento un nuevo software que permite producir más con los mismos recursos, es decir sin contratar personal adicional. Por último, esta la incertidumbre de los empresarios sobre la recuperación, no es fácil animarse a contratar personal fijo cuando aún no hay seguridad en la recuperación económica.
Por esto es urgente replantear las medidas de protección social, debemos tener en cuenta que la informalidad es el talón de Aquiles del actual modelo económico. Las cifras son claras: En 1990, luego de la crisis de los 80, el empleo informal alcanzaba al 50% de los trabajadores y hoy luego de reformas laborales y del boom de crecimiento llega hasta el 73% (aunque en los últimos años hubo una ligera reducción).
En estos momentos ya es palpable ver el aumento de la pobreza por las calles y no existe ningún plan para afrontarla. Nuestros compatriotas tienen que arriesgar su salud por salir a buscar sustento y probablemente la reducción del consumo vaya de la mano con el ritmo de las infecciones y muertes.
Ojalá el gobierno entienda que la recuperación no será inmediata
y que se necesita un gran paquete de ayuda económica directa y decidida para la
mayor parte de la población, solo así se controlará la pandemia y se salvara la
economía. Lamentablemente por ahora solo nos queda cuidarnos a nosotros mismos
y esperar que la suerte esté de nuestro lado.

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