El Déficit Responsable
El déficit del sector público estimado para este año será del 10.7% del PBI una cifra que no hemos visto desde los azarosos años 80, sin embargo, nuestro nivel de deuda publica seguirá siendo uno de los más bajos de la región. Entonces ¿debemos estar preocupados por el aumento en los déficits que dejará el Covid-19? Con toda seguridad no, por ahora la principal preocupación debe ser evitar una mayor caída del PBI y de los ingresos. Los déficits que tendremos en los siguientes años nos salvaran en lugar de hacernos daño, pues evitaran un mayor deterioro de la economía y mejoraran las perspectivas para la recuperación.
Seguramente muchas personas están en contra del aumento del gasto público por ser altamente ineficiente y una fuente de corrupción. Estos temas se deben afrontar y corregir con firmeza, no obstante, en estas circunstancias cuando el desempleo es alarmante y empresas y fabricas quiebran día a día no hay ninguna duda que no es momento para la austeridad fiscal.
El argumento de que los déficits hacen a un país más pobre a largo plazo radica en la idea de que estos significan una mayor carga de deuda a futuro, lo que implicará mayores impuestos y tasas de interés reduciendo así a la inversión privada. Sin embargo, en la situación actual un mayor gasto público también elevará el PBI lo que producirá mayores ingresos tributarios, de tal manera que el déficit no significará un incremento de la deuda en la misma proporción. Y en el caso de las tasas de interés estas se encuentran a niveles mínimos por la política del Banco Central y las expectativas pesimistas de los empresarios. El problema de la economía en estos momentos en la falta de inversión y el peor error seria que el gobierno limite el gasto público.
Sin duda reducir el déficit es adecuado cuando la economía marcha en buena forma y el Banco Central puede reducir la tasa de interés ante cualquier indicio de una recesión inminente. Pero es este momento con la pandemia aun es desarrollo y la tasa de interés interbancaria casi en cero, no tenemos esa opción.
¿Y cómo cubriremos los gastos por el Covid-19? Pues con
deuda, y ¿cómo la pagaremos? Quizá nunca lo hagamos, eso no es problema. Pero cuando
los tiempos mejoren el ratio deuda/PBI se deberá reducir. Un poco de historia,
a finales de los 80 nuestra deuda llego a casi el 100% del PBI. Esto fue el
resultado de la reducción de ingresos por la caída de precios de nuestras
exportaciones y la subida de las tasas de interés internacionales. Ante la
ausencia de financiamiento externo los grandes déficits se cubrían imprimiendo
dinero sin control generando la hiperinflación.
A inicios de los años 90 se hicieron reformas para recuperar la estabilidad macroeconómica (reducir la inflación, controlar los déficits y elevar las reservas). El PBI comenzó a crecer y la deuda a "pagarse". Pero lo cierto es que en los últimos 30 años solo tuvimos 6 años de superávits fiscales.
Nuestra deuda en monto absoluto ha seguido creciendo.
Nunca la hemos llegado a pagar. Solo han ido cambiando nuestros acreedores. Sin
embargo, se redujo en tanto que el PBI creció más rápido.
En realidad, un país nunca tiene que cancelar toda su deuda porque a diferencia de una persona puede vivir por siempre. Lo importante es mantener la carga de la deuda (intereses) bajo control. Desde comienzos de los 90 estos intereses se han ido reduciendo por el buen manejo económico, asimismo la mayor parte de la deuda tiene una tasa fija y está en soles lo que nos cubre de riesgos financieros externos.
Y en el contexto actual con todos los países endeudándose[1] y con tasas de interés a mínimos históricos, el riesgo principal es no evitar la caída del PBI. ¿Y de dónde tomaremos prestado? Pues de nosotros mismos como se ha venido haciendo los últimos años. Gran parte de los prestamos de Reactiva han vuelto a los bancos a falta de ventas, oportunidades de inversión y alta incertidumbre. Estos y muchos mas fondos están a la espera de ser usados por el gobierno para impulsar la economía. La deuda interna no está expuesta a movimientos del tipo de cambio y es mucho más fácil negociar con acreedores nacionales.
En adelante el buen manejo de la deuda será más importante que su reducción en valores absolutos. Por ahora debemos usar nuestras fortalezas para gastar todo lo necesario para salvar la economía y no debemos plantear el ajuste fiscal hasta que el sector privado se recupere. Por ejemplo, Chile que llegó a esta crisis con un nivel de deuda similar al Perú, proyecta que está aún se mantenga alrededor del 45% de su PBI para el 2030.
Una política económica correcta debe prestar atención a las necesidades urgentes de la población en una situación crítica como la actual. La pandemia puede arruinar el futuro de millones de familias, por esto, el gobierno no solo debe centrarse en el control del déficit sino también en enfrentar el desempleo y la pobreza.
[1] América Latina terminó el 2019 con una deuda pública promedio del 70.9% de su PBI.






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